Un mundo feliz ¿seguro de ello?

Por que nos cuesta tanto entendernos entre todos, civilizaciones, países, corporaciones, sociedades, familias, al fin y al cabo, personas. Hasta ahora las civilizaciones, no han conseguido suprimir o erradicar la ignorancia y la crueldad, solo las han perfeccionado. Me pregunto si hay algo más detrás del ego, el poder, el dominio… para someter a una mayoría, en beneficio de una minoría, siempre en nombre de la ciencia o la tecnología, en nombre de una religión o de una creencia fanática y alienante, o porque no, de una sociedad paternalista que duda del buen hacer de sus “incapaces” hijos, para valerse solos.

Solo echando la vista atrás (en ese pasado cierto) a lo largo de siglos de barbaries, y hasta el mismo día de hoy, percibiríamos que se sigue cumpliendo el mismo patrón, de dominadores y dominados. Con la única diferencia de que hoy tenemos mas “cosicas” para el ocio (pero menos tiempo para disfrutarlas) y mas ritmo y color para nuestros sentidos, dejándonos más despistados. Solo eso.

No puedo evitar, que aparezca en mi memoria, el toque de atención que nos intento dar, George Orwell, con una de sus novelas, en un mundo gris, dominado y manipulado por una élite, donde no podías expresarte ni pensar por ti mismo. Hablo de la novela 1984 en concreto. Claro que hay más, como Un Mundo Felíz de Aldous Huxley, Rebelión en la Granja, también de Orwell, pero su contenido es solo para buenos entendedores, los demás solo verán en esta última, una divertida historia de aves de corral.

Los dormidos necesitamos el “cocotazo” de las evidencias, más crudas, de esta película, 1984. Aún así, habrá alguien, que excusará la sociedad actual diciendo algo como …- donde va a parar, si hoy hay más liberad que nunca, ya se acabó lo de Franco, Hitler, el Gran Dictador, paternalista, gris y dominador, si hoy la “verdad” sale gracias a la democracia en los medios de comunicación en general-…. Jesús ¡¡ y que más. Luego se duda de la existencia de mundos paralelos, si no es así, en que mundo vive el que opina de esta manera.

Un ejemplo actual, que me recuerda bastante a Orwell en su carrera, en cuanto a denunciar miserias y mentiras de esta sociedad. Sería, Arturo Pérez Reverte, ya que este respetable paisano puede hablar hoy en dia sin “miedos”, ya que los dejó atrás, en las trincheras a los que lo llevaron, como corresponsal de guerra, los políticos y la prensa, que según su ideología, cambiaban la información, mediatizando la, según sus intereses (como ocurría en la novela 1984 ) donde manipulaban la información, con el fin de tener al pueblo engañado y sumiso, consiguiendo que sean más manejables, como un rebaño de corderillos. Es probable que más de uno me tache de exagerada, si comparo a la sociedad actual, con lo que le pasaba a la España del Capitán Alatriste, novela de Pérez Reverte, ambientada en el Madrid del siglo XVII. Porque quizás ellos, solo vean una novela de espadachines y traicioneras encrucijadas.

De la misma manera que Pérez Reverte, George Orwell también denuncia en sus obras y cuando trabaja para la prensa escrita, los abusos y la pobreza a la que estaban sometidos en el norte de Inglaterra, o a los reprimidos por regímenes totalitarios abusivos, como el Stalinista. Stalin, fue aliado y después, gran amigo de Hitler. Es entonces en esta persona, donde la figura del dictador, se ve reflejada en la novela, con el nombre de El Gran Hermano, “protestando” así, contra el régimen represor y totalitario de Hitler y otros.

Cierto es que Orwell tenia sus preferencias políticas, pero digo yo, que más da que partido político (de derechas, o de izquierdas) nos este oprimiendo, cuando la cuestión es que no salimos de este bucle de dominio y mentiras, década tras década, generación tras generación, hasta todavía, hoy en día. Pero lo peor es, que en vez de investigar de donde nos salpica el lodo, para que no nos vuelva a ocurrir, solo nos preocupamos por discutir, el color de éste, lo cuál no evitará que nos vuelva a salpicar. Así creo, que en la España de hoy, se sigue sucediendo lo mismo que ocurría en las novelas de Alatriste, donde como hoy se lucha por sobrevivir, por un poco de dignidad y unas cuantas monedas, con cuidado de que no te den una estocada, a la vuelta de la esquina, por cualquier mercenario sin escrúpulos (como tu), al que no le cuadre tu plan.

                        

Los Españoles siempre solemos discutir estas cosas de la misma manera, entre amigos, con una copita en la mano, ponemos verdes a políticos y parejas, y a casita ya consideramos que hemos arreglado el mundo. Aceptando, conformándonos con este Sistema. No luchamos como el valeroso Alatriste por la supervivencia, ni como el hombrecillo gris y delgado, de la novela 1984, firme por sus principios. Ahora y siempre nos hemos “rendido” al Sistema.

Hace poco en una reunión, en Cartagena, escuchando (más que interviniendo) pude comprobar lo que hasta aquí, he expuesto. Dentro de este grupo de personas charlando, una de ellas, que bien podría ser mi padre, comentaba sobre el momento duro que pasa la sociedad actual. Entre otros aspectos de la conversación, se podría resumir en el “conformismo” y la “aceptación” ante lo impuesto, ante la implacable des-motivación laboral a la que estamos sometidos “últimamente” (tanto para jóvenes, como para futuros jubilados) por parte del gobierno, la banca y la prensa. Esta persona termino diciendo algo como …-pues nada, que no hay nada que hacer, no hay nada que hacer, habrá que aguantarse como siempre y a esperar a que pase el temporal, yo como lo tengo ya todo hecho.. no se como le irá a mis nietos, yo ya no estaré aquí..-

Ésto, me saco realmente de mis casillas, no podía creerlo, estaba escuchando las mismas palabras que escuché en Madrid hace casi veinte años, en una reunión similar. En aquella ocasión, contaba a penas con una veintena de años, lo cual no impidió, que dejará de escuchar para intervenir, hecha eso si, casi un “basilisco”. Pero en esta última ocasión en Cartagena,( recordando la reunión en la capitál) no pude más que hacer un par de aspavientos y decir un par de palabras mal sonantes en protesta, ya que la conversación era similar, pero las personas que escuchaban eran diferentes. Y, no tenían por que entender “mis procesos mentales” en forma de ira incontrolable, en mi gran frustración, al descubrir tras el paso de los años, que efectivamente (lo diga quien lo diga, y donde lo diga) seguimos siendo oprimidos y que además no solo lo permitimos sumisamente, si no que, aceptamos irremediablemente que no se “puede” hacer nada.

En Madrid, hace casi veinte años, el tema de discusión era la juventud del momento, desacreditando-nos entonces, con comentarios como …- la juventud de hoy en día, no da la cara, todo el día intentando hacer el bago para intentar evadirse..de copas, drogas y fiesta.. a ver que va a ser de mi pensión, si depende de ellos.. aunque yo lo tengo ya todo hecho, no se como se las apañaran los que vengan detrás-… En ambos casos (Madrid y Cartagena) el interlocutor contaba con más de cincuenta y cinco años de edad. En aquellos momentos en Madrid, el metro cuadrado para una vivienda, ya era prohibitivo, para una joven pareja que empieza de cero. Como era el caso de unos amigos presentes en la charla, obligando los a tener su lugar de residencia a las a fueras de la capital, implicando horas extra de traslado en coche hacia el trabajo y luego de vuelta a casa. Los contratos de Obra o contratos “basura”, ya se habían instaurado en España, la década anterior. Nos costó hacernos a la idea, pero por fin los “asumimos” como parte de nuestra realidad, sin luchar, como estamos acostumbrados a quejarnos en el bar, de copas. Quitando nos la ilusión así, poco a poco, de prosperar en un empleo, que al no ser fijo y renovar contrato cada poco tiempo, te hacen sentir inútil. El mensaje es que lo único imprescindible es la empresa (y no los empleados, quienes la sacan adelante). Todo por y para la empresa, y el empleado que?… (a más de uno le sonaran estas palabras) …el empleado? no pasa nada, como no le queda otra.. pos tragará, y si no le gustan las condiciones, pos a la calle (como ya han aceptado este “sistema basura”) siempre habrá otro pobre desgraciado que valore mas el trabajo o que lo necesite más que tú, en la puerta hay muchos esperando… Y el gran empresario se comió al chico, y se sigue merendando a sus empleados en vida, todavía hoy por hoy.

Entonces en Madrid, cuando todavía no imaginábamos que era una burbuja inmobiliaria, ni sospechábamos que los usureros, nuestros amigos los bancos la harían explotar y andaban detrás de esta gran crisis que nos esperaba mas adelante asfixiándonos poco a poco. Lo que yo trataba de defender al igual que ellos (adultos de mas de cincuenta años) en esa charla, era mi pensión, alegando que ellos todavía cobrarían la suya, pero que la mía, con las “ganas” que le ponían el Estado y nuestros mayores, de herencia, me dejarían huérfana de pensión, a mi y a todos mis compañeros (la juventud de entonces).

Pero nada, sigo con la impresión de que nos hemos aprendido la canción de memoria, aún sigue sonando en mis oídos de vez en cuando, como digo. Yo podría decir lo mismo … que más da yo casi lo tengo todo hecho… no se que sera de mis hijas y nietos.. no estaré aquí para verlo.. Seria muy triste que yo “no pensará” en mis hijos, como otros no, pensaron en mi. No es justo que les dejemos esa herencia genealógica y social a nuestros hijos, con nuestro ejemplo (en falta de acción) y de palabra (conformista) enseñándoles que somos un ganado manso, sumiso y fácil de manejar.

Quizás los que nos quede por hacer a los futuros pensionistas de nuestra juventud, (que somos nosotros), que menos que insuflar les aquí y ahora, a nuestros jóvenes, el optimismo, el conocimiento real de la historia y optar por otro sistema sin bipartidismos anti-democráticos. Donde se tenga en cuenta al individuo y su idiosincrasia familiar y personal. Donde todos tengamos por derecho, unas necesidades básicas cubiertas (como mínimo), motivándonos a seguir a delante y a mejorar tu. Por que eso es lo que se busque, la mejoría tuya y de la sociedad, de ti y de los tuyos, de ti y de tu descendencia.

Donde por fin se trabaje, para Vivir, y no se viva para trabajar. Ya que no tuvimos el coraje de hacerlo nosotros, tengamos el buen gusto de intentar hacerles creer, que no hay que conformarse con lo establecido y romper por fin, con la maldición social heredada. Ellos con nuestra guía, (en base a lo ya vivido) sabrán como hacerlo. Los niños de la nueva era, son mas valientes, tienen fuerzas y ganas y a demás ellos, Pueden.

Quizás si les convencemos de que pueden cambiar el mundo, se preparen para ello (ellos, ya saben como no quieren vivir) , quizás innoven, y lo consigan. Alguien debió pensar en mis padres, alguien debió pensar en mi, alguien debería pensar en nuestros hijos. Por que Yo fui Ellos, y Ellos serán Yo.

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